Destinus-3
Ingeniería extrema

Es un avión hipersónico que utiliza hidrógeno líquido para volar sin emisiones. Su diseño avanzado permite velocidades extremas, liderando la nueva era del transporte aéreo que favorece al medio ambiente.
El Destinus-3 es autónomo y une la aviación actual con los viajes súper rápidos del futuro. Es el tercer modelo de la compañía suiza-española y sirve para probar que el hidrógeno funciona en pleno vuelo, permitiendo viajar por todo el mundo de forma veloz y sin contaminar.
Tiene un diseño especial llamado waverider, con la parte inferior plana y bordes muy afilados. Esta forma permite que el avión “surfee” sobre el aire que empuja a gran velocidad, aprovechando esa fuerza para mantenerse en el aire con facilidad y avanzar mucho más rápido sin que el viento lo frene.
El avión integra un sistema de propulsión de ciclo combinado, utiliza un motor turborreactor convencional para el despegue y las bajas velocidades. Una vez en el aire, se activa un postquemador diseñado específicamente por Destinus que inyecta
hidrógeno líquido, permitiendo alcanzar velocidades supersónicas de forma eficiente y sin generar gases de efecto invernadero, solo vapor de agua.
Al volar por encima de la velocidad del sonido, la fricción del aire calienta la superficie del avión a temperaturas extremas. Utiliza el hidrógeno almacenado a -253°C como un intercambiador de calor activo: el combustible circula por las zonas más calientes de la estructura para enfriarlas antes de entrar en la cámara de combustión, resolviendo así el problema del sobrecalentamiento de los materiales. Tras el éxito de los prototipos anteriores: Jungfrau y Eiger, el Destinus-3 tiene programada su campaña de vuelos de alta velocidad para este 2026. Las pruebas se centrarán en la transición de combustible convencional a hidrógeno, en pleno vuelo y en la medición de la estabilidad aerodinámica al romper la barrera del sonido, un paso técnico esencial para obtener la certificación del modelo.
España es el centro neurálgico de las pruebas de este vuelo, gracias a la colaboración con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y el uso de instalaciones como el centro de experimentación de El Arenosillo. Además, el proyecto ha recibido una fuerte inversión de los fondos Next Generation de la Unión Europea, a través de programas del gobierno español para el desarrollo del hidrógeno renovable.
Los datos recopilados por este modelo serán fundamentales para el diseño del Destinus-S, el primer avión comercial de la flota, previsto para la década de 2030. El éxito de Destinus-3 permitirá escalar la tecnología hacia una aeronave capaz de transportar a 25 pasajeros a velocidades de Mach 5, reduciendo viajes de 20 horas a tan solo 3 o 4 horas.


