Fotografía: Henneo Magazines

Dinamarca revoluciona sus carreteras con luces LED rojas que eliminan el deslumbramiento automotriz y protegen la visión nocturna de los conductores, además de preservar el entorno natural de la fauna.
El epicentro de esta innovación es Gladsaxe, un municipio ubicado justo a las afueras de Copenhague, la capital de Dinamarca. Específicamente se implementó en un tramo de la carretera Frederiksborgvej y en la super ciclovía de Farum, una zona que atraviesa un corredor boscoso crucial donde habitan siete especies de murciélagos locales.
La luz roja de estos LED especializa dos tiene una longitud de onda larga y un espectro sumamente estrecho. Las luces se colocaron en faros tipo bolardo (postes bajos de apenas 1 metro de altura), espaciados a unos 30 metros entre sí para iluminar el 26 asfalto directamente sin dispersar luz hacia el cielo o las copas de los árboles.
En los cruces peatonales o intersecciones críticas donde ciclistas y autos se encuentran, el sistema cambia inteligentemente a postes más altos con una luz blanca cálida muy focalizada para garantizar que la visibilidad humana sea perfecta donde más se necesita.
Los conductores experimentan menos deslumbramiento. Cuando los ciudadanos caminan o conducen bajo la luz roja, entienden de inmediato el mensaje visual: “Estás cruzando un entorno natural protegido”. Esto genera una cultura de respeto y disminuye la velocidad de los conductores de forma orgánica.
Dinamarca está demostrando que el diseño del futuro no consiste en apagar las luces y dejar a los humanos a oscuras, ni en iluminar salvajemente destruyendo la fauna. El secreto está en “diseñar con luz dirigida y colores específicos” para que la infraestructura urbana y la biodiversidad puedan coexistir de verdad en la noche. Además de que estos sistemas consumen una fracción de la energía que requerían las antiguas lumina rias públicas, disminuyendo drásticamente el costo eléctrico municipal.
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